Llega un momento en la vida, en el que te das cuenta que te
haces mayor. Los años locos de juventud con salidas hasta las tantas van
dejando paso a cenas en casa con amigos, copas tranquilas y conversaciones
transcendentales. Y es que aunque sigues siendo joven ya vas entrando en una
edad complicada, en un edad en la que hay algo que no falla…No hay año en el
que no tengas MINIMO un bodorrio o dos a los que asistir!!
Y es que ese, si que es un signo inequívoco del paso de los
años. Poco a poco todos tus amigos se van ennoviando y poco a poco van llegando
a tu casa esos sobres grandes, color blanco roto o champagne (colores que solo
ves en ellos y en los vestidos de novia posteriores al sobre…), en el que
aparecen tu nombre y el de tu pareja en negrita y que en cuanto los ves ya
sabes lo que son.
No hay duda! Una nueva boda se vislumbra en el horizonte!!
Bodas que la mayoría de las veces son una misión imposible
para las personas celiacas, y ya no os digo nada si a ser celiaca sumas la
intolerancia a la lactosa…Si algún día veis en mi Facebook un comentario que
dice que recéis por mi todo lo que sepáis (seáis de la religión que seáis), que
no os quepa ninguna duda….Al día siguiente me voy de boda!!!
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| Boda singlu y sinlact |
La verdad que no he ido a muchas bodas desde que estoy
diagnosticada (pero me da que en los años venideros me voy a comer unas
cuantas!), por lo tanto muchas de las experiencias que relato en este post no
son mías, las he cogido prestadas de conversaciones mantenidas con otras
personas pertenecientes al club. Que conste en acta que no pretendo que nadie
se de por aludido, ya digo que es un compendio de experiencias de gente
diferente y que esta escrito en clave de humor (o eso es lo que pretendo al
escribirlo…).
Quien mas o quien menos ha tenido la experiencia de ir de
boda o de bautizo o de comunión glutanera. Y quien mas o quien menos ha sufrido
en sus carnes el reto de comer o cenar en alguno de estos saraos.
Lo malo es que en este tipo de eventos ya no sirve eso de
comerte algo antes de salir de casa (confieso que yo lo hago a veces antes de
ir a alguna cena o comida de la que no me puedo escaquear), sobre todo en las
bodas. Porque normalmente los bautizos o comuniones son mas Light y suelen
consistir en una comida mas o menos larga, a la que vas sabiendo que como mucho
a las 8 estas en casa y allí te espera una cena sin rastro de gluten por
ninguna parte.
Pero las bodas son palabras mayores, o bien son por la
mañana con el aperitivo y la comida que
se extiende hasta el infinito y mas allá o son por la tarde con coctel y cena y
recena y sabes que ya no vuelves a casa hasta el desayuno del día siguiente!!
Y encima las chicas solemos llevar un bolso minúsculo (eso
si, bonito a mas no poder) en el que no podemos meter ni pan, ni galletas ni
nada de nada..unos kleenex por si tenemos algún “percance” y punto y final.
Últimamente están muy de moda las bodas de tarde, de echo
las ultimas que yo he tenido han sido siempre así. Que si, que molan porque
puedes comer al medio día y así ya vas un poco mas llena que en las otras pero
la verdad que yo a las 7 de la tarde ya tengo un hambre canina!!
Y no falla, justo esa fatídica hora en la que el estomago
esta rugiendo mas que el padre de Simba, coincide con la hora del coctel… Ese
momento tan glamouroso en el que empiezas a establecer relaciones con el resto
de invitados, en el que los camareros no paran de sacar esos maravilloso canapés
con nombres raros pero sabores magníficos!! Bueno lo del sabor lo digo de oídas,
porque el 90% de las veces, los miembros del club nos quedamos con las ganas de
catar alguno de los aperitivos que van sacando de cocina. Todos son mas
glutaneros que un horno de panadería.
Aunque el mejor momento es cuando ves a lo lejos a un señor
portando un cuchillo largo (que no es el protagonista de ninguna peli de
terror) con un jamón delante!! Ese es el momento en el que todo va a cámara
lenta mientras tu estomago te va guiando hasta el y te quedas allí delante
clavada en el césped (probablemente sea por los taconazos de aguja que te
quedaban tan monos en la tienda pero que ahora están medio metro por debajo de
la tierra…), y ya aprovechando que estas clavada literalmente, te quedas allí
todo el rato explicándole que eres celiaca y además intolerante a la lactosa y que
solo puedes comer jamón y el señor te mira y te remira y tu pones un puchero y
ese es el momento del nacimiento de una gran amistad!! Y te jartas a jamón!!
Y comes como si no hubiera un mañana porque sabes que luego
el señor se va a ir y la amistad se va a terminar cuando cruces la puerta del salón-comedor
o cuando se termine el jamón, una de dos…
Todas la bodas tendrían que tener un cortador de jamón,
porque en las que no hay señor del que hacerse amigo, normalmente hay jamón si,
pero por alguna extraña razón siempre le ponen por encima piquitos de
pan…porque? Porque, porrrqueeeee??? Por favor, si estáis leyendo esto y os vais
a casar pronto recordar decir en el restaurante que prescindan de los piquitos
o que por lo menos los pongan a parte!.
Y ya con el estomago lleno de jamón (si habéis tenido
suerte) toca pasar a cenar. Te sientas en la mesa y empieza el sou. Si te
sientas con amigos no pasa nada, porque se supone que todos conocen ya lo de la
celiaquia y la intolerancia a la lactosa, pero si estas en una mesa en la que
no conoces a casi nadie ya puedes prepararte para sacar rotuladores, pizarra, tizas…y
empezar a impartir una clase rápida sobre intolerancias. Y es que tienes que
empezar a justificar que no estas a régimen, ni tienes ningún trastorno de
alimentación ni nada parecido. Menos mal que rápidamente llega el camarero y te
identificas como la celiaca de turno y te comenta que si, que tienes un menú
aparte y diferente del resto. Y tan diferente… vamos, que te pasas toda la cena
mirando con envidia los platos elaboradísimos de los demás mientras ellos te
miran con cara de pena pero sin dejar de masticar, eso si. Y tu te sientes como
el protagonista de “Solo ante el peligro”, pensando en que pasara mañana y
comiendo el pescado sin salsa, la carne sin salsa…sin entrante y con un sorbete
delante de ti del que no te fías ni un pelo, se lo comentas al camarero y te
dice que si, que lo puedes comer pero tu te sigues sin fiar y le pides por
favor que se asegure en la cocina y vuelve a los 5 min, pálido, diciendo que
no, que al final eso tampoco es apto…que menos mal que tu sentido arácnido te había
puesto sobre alerta y no lo habías tocado, que si no…
Pero lo peor esta por llegar…se apagan las luces, suena una canción,
aparecen las bengalas y llega la tarta. El postre, eso si que es lo peor!
Porque vamos a ver…una manzana de postre en una boda?? Una naranja??
Una….piiiiii. Yo cuando me ofrecen una manzana como postre no dejo de flipar, me
parece lo peor sinceramente. Para eso prefiero que no me ofrezcan nada.
En ese momento aparecen los novios por la mesa preguntando
que tal todo, y que haces? Sonríes y mientes vilmente y dices que si, que todo
perfecto. Que vas a hacer?
Pero hay veces en que vas de boda y te sorprendes, te
encuentras en una de esas bodas a las que te apetecería volver y volver y
volver…Una boda en la que no te sientes un bicho raro y sobre todo en la que no
te quedas con hambre. Eso es lo que me paso en la ultima boda que tuvimos. Los
que me tenéis en el Factbook del blog ya lo sabéis, hace unas semanas tuvimos
boda en Oviedo de unos buenos amigos. Se celebro en el Restaurante Lobato y la
verdad que se preocuparon por mi un montón. En el coctel me quede clavada (otra
vez) en el césped (no aprendo y me sigo comprando zapatos monísimos pero incomodísimos),
pero no me hizo falta hacerlo delante del cortador de jamón. El jefe de
camareros me tenia fichada y me iba pasando platos de jamón directamente del
cortador a mis manos. Al cuarto le dije que ya no mas por favor, porque aunque
el jamón estaba buenísimo ya estaba saturada! Aunque lo mejor fue la cena. Es
verdad que en la mesa no conocíamos a mucha gente pero los que estaban eran muy
majos y estaban bastante puestos en comida sana, sabían lo que era el gluten y
me gusto mucho la conversación que verso sobre esos temas. MI camarero (jejeje)
me dijo que mi menú era el mismo que el del resto menos el postre que era
diferente. En ese momento no me lo podía creer, mire a mi novio y me entro un
miedito por el cuerpo…total que le preguntamos 3000 veces que si estaba seguro,
y las 3000 me dijo que si. Hubo alguna cosa que me hicieron aparte pero el
resultado era el mismo, por poner un ejemplo la crema de bogavante estaba hecha
con arroz, sin harinas, ni espesantes ni natas! Que gustazo…y mi milhojas de
patata me lo hicieron aparte para evitar contaminaciones. De postre me pusieron
un sorbete de fresa y moët & Chandon que estaba de lujo y como después los novios
pusieron durante el baile un montón de cubos de colores con gominolas,
chocolatinas y demás chuches glutaneras, a mi me dieron un mini cubo relleno de
chuches singlu y sinlact.
Como veis, todo un detalle que es de agradecer. Y como veis también,
se puede organizar una boda y que todo el mundo coma prácticamente lo mismo
aunque sea intolerante a unas cosas o a otras!
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| Boda singlu y sinlact |
Y sobre todo…tenéis que saber que hay vida mas allá de la
manzana de postre.